El Solari de Lutronic es el equipo de luz pulsada intensa (IPL) con el que trabajamos manchas, rojeces y calidad de la piel en nuestra sede de Neuquén capital. Es un tratamiento médico: se indica después de evaluar la piel, el fototipo y el motivo de consulta, no como un protocolo igual para todos.
Acá te cuento qué hace la luz pulsada, qué aporta este equipo en particular, para qué se indica, cómo es la sesión y qué cuidados sostienen el resultado. Los precios están al final de la página.
Qué es la luz pulsada intensa
La luz pulsada intensa no es un láser. El láser emite una sola longitud de onda; la IPL emite un espectro amplio de luz que se recorta con filtros para dejar pasar únicamente el rango que interesa en cada indicación. Esa luz la absorben de manera selectiva dos pigmentos de la piel: la melanina de las manchas y la hemoglobina de los vasos dilatados.
Al absorberla, el pigmento se calienta y la estructura que lo contiene se daña de forma controlada, mientras el tejido vecino se mantiene a menor temperatura. La mancha se oscurece y se elimina con el recambio celular de los días siguientes; el vaso se contrae y deja de verse. En paralelo, el calor que llega a la dermis estimula colágeno, y eso es lo que mejora el aspecto general de la piel más allá de la lesión tratada.
Qué aporta el Solari de Lutronic
Entre los equipos de luz pulsada hay diferencias que se notan en la práctica, así que vale la pena saber con qué se trabaja.
- Pulso cuadrado. La energía se entrega de manera estable de principio a fin del disparo, en lugar de un pico inicial que después cae. La respuesta de la piel es más previsible y permite ajustar parámetros con mayor precisión.
- Sistema de filtros de corte. El cabezal admite filtros de 420, 510, 570, 620, 670 y 710 nm dentro de un rango que llega hasta los 950 nm. Cada filtro deja pasar el espectro que mejor se absorbe según el objetivo: pigmento superficial, componente vascular, acné o vello.
- Área de disparo amplia. El cabezal cubre unos 12 × 40 mm, algo menos de 5 cm² por disparo, lo que permite tratar mejillas, escote o dorso de manos en tiempos razonables y con una cobertura pareja.
- Enfriamiento en el cabezal. El contacto frío protege la epidermis durante el disparo y hace la sesión más tolerable.
- Pulsos múltiples. La energía puede fraccionarse en subpulsos con pausas entre ellos: la piel disipa calor entre disparo y disparo, lo que suma confort y margen de seguridad en pieles más reactivas.

Para qué se indica
La luz pulsada resuelve bien lo que tiene color: pigmento y vasos. Estas son las indicaciones que más trabajamos con el Solari.
- Manchas solares y léntigos en rostro, escote, hombros y dorso de manos, típicas de la piel que acumuló sol a lo largo de los años.
- Rojeces difusas, rosácea y telangiectasias de la cara, incluidas las del ala nasal y las mejillas.
- Fotoenvejecimiento: piel apagada, textura irregular, poro visible y ese tono desparejo que no se corrige con cosmética.
- Acné activo: con los filtros de corte más bajos se trabaja el componente inflamatorio de la lesión, siempre dentro de un plan dermatológico más amplio.
- Vello oscuro: reducción progresiva en zonas donde el vello contrasta con la piel.
Hay un caso que merece aclaración: el melasma. No es una mancha solar y no responde igual; en pieles predispuestas el calor puede reactivarlo. Cuando el diagnóstico es melasma preferimos empezar por despigmentantes, fotoprotección estricta y otros recursos, y evaluar la luz pulsada solo en casos seleccionados.
Cómo es la sesión
Se limpia la zona y se protegen los ojos con antiparras. Se aplica un gel conductor frío y se realizan los disparos en pasadas ordenadas, superponiendo mínimamente para no dejar zonas sin tratar. La sensación es la de un chasquido tibio, parecido al de una banda elástica; en general no requiere anestesia.
Una sesión facial completa lleva entre veinte y treinta minutos. Al terminar queda un enrojecimiento leve que baja en pocas horas, y las manchas tratadas se ven más oscuras durante algunos días antes de descamar. Se puede volver a la actividad habitual el mismo día, con fotoprotección.

Cuántas sesiones y cada cuánto
El esquema habitual es de tres a cinco sesiones separadas por tres o cuatro semanas, y después un mantenimiento una o dos veces al año. La cantidad exacta depende de cuántas manchas hay, de cuánto pesa el componente vascular y del fototipo de la piel.
Los resultados se controlan con fotografías comparativas tomadas siempre en las mismas condiciones de luz, porque la mejoría es progresiva y de una sesión a la otra cuesta verla a ojo.
Antes y después: lo que sí depende de vos
Durante las dos semanas previas hay que evitar la exposición solar directa, las camas solares y los autobronceantes: una piel bronceada tiene más melanina disponible y aumenta el riesgo de quemadura. Los ácidos y retinoides se suspenden unos días antes según lo que indiquemos en la consulta.
Después de la sesión: fotoprotección estricta todos los días, hidratación, y evitar calor intenso, pileta y actividad física fuerte durante las primeras veinticuatro horas. No se frota ni se rasca la costra fina que puede formarse sobre las manchas; se cae sola. La fotoprotección sostenida es lo que evita que las manchas vuelvan.
Con qué se combina
La luz pulsada trabaja sobre color y calidad de la piel, así que se lleva bien con recursos que apuntan a otras cosas. Según el caso puede combinarse con skinboosters o NCTF para hidratación profunda, con Morpheus 8Pro cuando además hay flacidez o textura marcada, y con Láser Spectra (solo Neuquén) en pigmentaciones que necesitan otro tipo de energía.
El orden y los intervalos entre tratamientos se definen en la consulta: nunca se superponen dos fuentes de calor sobre la misma zona el mismo día.
Contraindicaciones y a quién no se le indica
No se realiza sobre piel bronceada o con exposición solar reciente, ni en embarazo. Se posterga ante infección activa en la zona, herpes en brote, lesiones sospechosas sin diagnóstico o tratamiento reciente con isotretinoína. En fototipos altos la indicación se evalúa con más cuidado, porque el riesgo de hiperpigmentación posinflamatoria es mayor.
Cualquier lesión pigmentada que cambió de forma, color o tamaño se estudia antes de tratarla. La luz pulsada no se aplica sobre lunares.
Preguntas frecuentes
¿Duele?
Es molesto pero tolerable. Se siente un chasquido tibio en cada disparo y el cabezal enfría la piel al apoyarse. En general no hace falta anestesia.
¿Cuándo se ven los resultados?
Las manchas cambian desde la primera sesión: se oscurecen y descaman en los días siguientes. Las rojeces suelen necesitar dos o tres sesiones para notar la diferencia, y la mejoría de textura se aprecia hacia el final del esquema.
¿Se puede hacer en verano?
Se puede, pero exige compromiso con la fotoprotección y evitar el sol directo antes y después. Si el plan implica exposición solar frecuente, conviene esperar.
¿Es lo mismo que la depilación láser?
No. La luz pulsada puede reducir vello oscuro, pero la depilación definitiva se realiza con otro equipo. Es un tratamiento distinto, con su propio plan de sesiones.
¿Sirve para el melasma?
No es la primera opción. El melasma tiene un componente hormonal e inflamatorio y puede reactivarse con el calor. Se evalúa caso por caso.
¿En qué sede se hace?
El Solari está en la sede de Neuquén capital. Es un tratamiento (solo Neuquén).
Agendá tu evaluación
La consulta incluye evaluación de la piel, definición del filtro y los parámetros según tu fototipo, y un plan con cantidad de sesiones e intervalos. Podés ver los valores acá mismo o el detalle completo en precios de Neuquén.
